VERSÍCULO 14:

Es como la nave del mercader, que trae su pan desde lejos.

Ella provee a su casa. Este versículo trata de la provisión espiritual así como de la provisión física. La Biblia Amplificada extiende este pasaje para explicar que ella proporciona para las “necesidades físicas, materiales, y espirituales de su casa”.

Pensábamos con las mujeres de la iglesia acerca de la nave de mercader y en realidad: ¿Te has imaginado como es una nave de mercader? Bueno nosotras pudimos concluir que una nave de mercader lleva de todo dentro de ella, va a lejanos lugares y compra cosas muy valiosas, muy finas para luego venderlas a los que la necesitan. Dos cosas la primera, esa nave de mercader esta llena de cosas valiosas y la segunda esta llena de tesoros.

Nosotras como mujeres somos “como una nave de mercader” cada una de nosotras esta llena de talentos, esta llena de tesoros muy valiosos dentro de nosotras, estamos llenas de regalos de Dios para que sean usados en nuestro alrededor. Cada una de nosotras esta llena dones diferentes, para ser usados de una forma diferente.

Mis dones y talentos son diferentes a los de otras hermanas, por eso cada una de nosotras es única delante de los ojos de Dios. Yo soy bueno con las cosas de papeles, escribir y dar charlas. Pero no soy para nada buena con las manualidades, pero mi amiga Yarit, es buena con las manualidades por eso ella me ayuda siempre con eso. Otra hermana de la iglesia, la hermana Olga hace un arroz delicioso y la hermana Rebeca cocina unos frijoles riquísimos. Cuando hacemos un evento cada una de nosotros coloca sus valores, sus talentos y sus dones para que el evento sea todo un éxito. Nos complementamos unas a otras.

Yo hago los volantes, organizo los invitados y animo a las mujeres a venir. Algunas hermanas cocinan, otras decoran y otras ayudan con la hospitalidad. Y entre todas hacemos caminar nuestra nave "el ministerio".

Si hay cosas en las que tú no eres tan buena pero alguien más lo es, recuerda: Dios nos ha creado a cada una de nosotras individualmente, para que nos complementemos. Así que ora a Dios para que te deje ver las mujeres que podrán ayudarte con lo que tú no eres tan buena y también tú puedas ayudar en lo que otras mujeres no pueden hacer.

Nunca olvides que somos naves de mercader llenas de tesoros, dones y talentos dentro de nosotras.

Judith

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